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El Legado de la Reforma Protestante

PRIMERA PARTE

Este 31 de octubre se cumplen 500 años del momento histórico que los Luther-95-Theses-720x388historiadores señalan como el inicio de la Reforma Protestante. El 31 de Octubre de 1517 un monje agustino llamado Martín Lutero clavó en la puerta de una iglesia en Wittemberg, Alemania 95 preposiciones de tesis contra la venta de indulgencias e hizo una invitación pública a discutir dicho tema.

 

En ese momento nadie hubiese podido pronosticar el enorme impacto que ese documento habría de provocar. Poco tiempo después, las 95 tesis fueron publicadas en varios idiomas, leídas por toda Europa y ya conocemos el resto de la historia.

La Reforma protestante trajo un despertar y una nueva perspectiva espiritual para una sociedad que hasta la Edad Media no tenía acceso a la Biblia, por ende, estaba en oscuridad. Su influencia, no fue restringida solo a los estados alemanes y al territorio europeo, traspasó barreras geográficas, culturales, siendo fundamental para el surgimiento de otras naciones como los Estados Unidos de América.

La Reforma también tuvo implicaciones teológicas, éticas, económicas y sociales. Sin embargo, para nosotros como adventistas, la relevancia de recordar y celebrar los 500 años de la Reforma tiene que ver con nuestra identidad y misión. Somos continuadores de ese movimiento en lo que se refiere al rescate de la centralidad de la Biblia en la experiencia de la iglesia. También compartimos y afirmamos los principios fundamentales de la fe cristiana: “Sola Scriptura, Solus Christus, Sola Fide y Sola Gratia”. Nos consideramos herederos de la Reforma Protestante.

Cuando consideramos el movimiento de la Reforma del siglo XVI, necesariamente tenemos que detenernos en la figura de Martín Lutero; tan ligado está el movimiento reformador con este personaje histórico, que ambas historias se confunden entre sí, de modo que en ocasiones la historia de la Reforma es la historia de Lutero y la historia de Lutero se confunde con la historia de la Reforma.

Lutero fue sin duda un gran hombre de Dios, un instrumento divino para llevar a cabo lo que ha sido un movimiento tan importante de la historia de la iglesia como lo ha sido hasta hoy la Reforma Protestante, sin embargo, debemos reconocer que Dios colocó su Tesoro en un vaso de barro, para que de Él siga siendo la excelencia y el poder.

En la opinión de Elena White, la influencia de Lutero no solo iluminó a la iglesia, sino al mundo: “El más distinguido de todos los que fueron llamados a guiar a la iglesia de las tinieblas del papado a la luz de una fe más pura, fue Martin Lutero… Fue Lutero el hombre de su época. Por su medio realizó Dios una gran obra”. (CS, 113).

Recordar los 500 años de la Reforma significa, por encima de todo, reafirmar los fundamentos bíblicos redescubiertos y enseñados por Lutero y los demás reformadores.

Pr. Yoel Lizardo

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